Esta mañana fui con Elsa y sus amigas; Laura, Cristina, Celia y Bea. Luego se apuntaron unos cuantos más para ir a la piscina.
Intenté evitar a Joel lo máximo posible, me moría de ganas por verle, pero me aguanté hasta la tarde, hasta las siete.
Me encontraba tumbada en la cama, nerviosa, pensando en lo de esta tarde. En esa cita que me propuso anoche. Quiero que sea bonita, ya no digo perfecta, porque no existe la perfección. Digo bonita, y sencilla, no sé qué haremos, ni a donde iremos.
A Elsa no le importa que vaya con él, es más le parece genial, así que no me tengo que preocupar, pero bueno, aun así me dijo que si necesitaba algo que la llamara. Luego tenemos que quedar las dos, para venir juntas a casa, por sus padres, para que no vea que nos separamos.
Quedaban como tres horas, aún no me había duchado, y ella me estaba metiendo prisa.
Seguía tumbada en la cama. Ella se estaba maquillando.
Cogí mi toalla, el champú, la mascarilla, y más cosas, vamos, todo lo necesario para poder ducharme.
Cuando salí de la ducha, después de más de media hora, me quedé sentada encima de la taza del wc, mirando al espejo lleno de vapor.
Me puse la ropa interior, y fui hasta la habitación. ¿Y qué me ponía? Puse la maleta encima de la cama, y comencé a sacar todo.
Elsa ya había terminado, estaba encima de la cama, con el móvil, escribiéndose con algo.
-Por favor, dime que me pongo. Tengo mucha ropa...pero es que no sé.
Se empezó a reír. Se levantó y empezó a rebuscar.
-Veamos. Puedes llamar la atención poniéndote esto.
Sacó una falda de tubo turquesa, y una básica blanca.
-Con tus sandalias blancas.
Vete preparándote que yo te busco más ropa.
Fui a secarme el pelo, después me pasé las planchas. Agarré mi flequillo con dos horquillas cruzadas.
Me eché un poco de rímel, y un poco de brillo de labios con olor a fresa.
Elsa me preparó un conjunto especial. Consistía en: un vestido blanco de tirantes muy finos, que me llegaba un poco más arriba de las rodillas. En vez de ser liso, hacía como pequeñas ondas. (no sé si me explico xD) De bajo del pecho, había una tira finita de color marrón.
Elsa me prestó sus romanas marrones.
Y así es como me vestí.
En la maleta, tenía un bolsito marrón,( a juego con la tira finita, y las sandalias) en el que metí el móvil, el ipod, los auriculares, y la cartera.
-¡Estas preciosa hija mía!-dijo sonriendo.
Yo me reí.
-Muchas gracias, y gracias por ayudarme con la ropa.
-De nada mujer. Venga, vámonos ya que nos están esperando.
Y así era. Joel también se había arreglado.Llevaba sus rayban negras, unos vaqueros cortos, una camiseta de los Lakers, y unas old school negras.
Estaba en frente de la puerta. Llegamos hasta él.
-Joel...
-Hola Sara.
-Bueno parejita, yo os dejo, luego nos vemos en la plaza. Besitooos.-Dijo Elsa con una sonrisa picarona, mientras se iba.
Nos sonrojamos.
-Estás muy guapo.
-Muchas gracias. Yo te diría lo mismo.
Me reí.
-Gracias.
Cogió mi mano.
Noelia estaba allí, con los demás, tan normal, tan feliz, como si no hubiera pasado nada ayer.
Elsa les estaba contando porqué no iba con ellos, mientras yo cerraba la puerta de casa.
Nos miraron todos a la vez. Noelia también, y la sonrisa que tenía, se le desvaneció completamente en cuanto nos vio, las chicas se dieron cuenta.
-Son así de cotillas, no te preocupes.
Le miré.
-Está bien.
Y dejé de mirarles, y me concentré especialmente en él.
Seguíamos dados de la mano, un momento que me encantó. Sus dedos estaban entrelazados con los míos, y eso me gustaba.
-¿A dónde vamos a ir?
-Igual no te gusta el sitio, pero te voy a llevar igualmente.
Nos reímos los dos.
-Fijo que me gusta.
Seguimos caminando. Más y más, hasta que nos paramos un momento.
-¿Me permites? Estamos llegando ya.-Sacó un pañuelo de su bolsillo.
-Claro.
Soltó mi mano, y me di la vuelta. Lo colocó suavemente sobre mis ojos, y lo ató. En cuanto terminó volvió a cogerme la mano.
-Ahora confía en mí.
-Empecé a hacerlo cuando te conocí.
Sonrió.
-Eso me hace feliz.
Todo estaba oscuro, y no sabía a dónde nos dirigíamos, pensaba todo el rato que me iba a chocar contra algo, pero no fue así, ya que le cogí del brazo, y no le solté hasta que llegamos.
Entramos a un local. Seguía con los ojos tapados aún.
-Ven, siéntate.
-¿Dónde?-dije desesperádamente.
Se empezó a reír.
-Aquí boba, encima del cojín.
Me ayudó a sentarme, porque sino, me iba a caer.
Se agachó, se puso en frente de mí.
-¿Joel?
-Estoy aquí.
Le toqué la cara para comprobarlo.
Se acercó, y me besó. Mis brazos automáticamente, pasaron alrededor de su cuello.
Se cayó encima de mí, apoyando las manos en el suelo. Paró.
-Soñé contigo esta noche.
Seguía encima de mí.
-¿Qué soñaste?
-Soñé lo que acaba de pasar ahora.
-Lo dices como si fuera algo malo...
-No cielo, en absoluto.
-Entonces, ¿por qué lo dices de esa manera?
-Pues porque quiero que todo sea perfecto.
-La perfección no existe.
-Cierto. Déjame intentarlo otra vez.
Nos incorporamos para sentarnos. Seguía con el pañuelo sobre los ojos.
-¿Quieres que haga algo...?
-Quiero que veas el mundo donde me muevo. Tócame con tus manos.
Buscaba su rostro. Lo hallé. Toqué sus cejas rubias junto con su frente, sus pómulos, sus labios rosados...
Mis manos bajaron hasta su cuello. Lo besé. Y lo seguí besando sin ningún motivo, o con todos los motivos del mundo.
Apartó mis manos, así que no seguí besándole.
Se acercó a mi, y besó mi cuello. Despacito, con cuidado.
Me quedé con ganas de más, pero se fue, ¿a dónde? pues ni idea, la verdad.
Oía música de lejos, y sus pasos acercándose.
-Suelo venir aquí a relajarme.
-Te diría que me encanta, pero aún no lo he visto.
-No hace falta, imagínatelo. ¿Me prometes que no te vas a quitar el pañuelo estando aquí? Quiero que, que...
-No me lo quitaré, cari.
Nos tumbamos en el suelo, el uno cerca del otro, cogidos de las manos.
-Me gusta esta canción.
Se rió.
-A mi también.
Sonaba John Mayer - Assassin.
Apoyé mi cabeza en su pecho.
-¿Hasta cuando te quedas aquí?
-Hasta el sábado que viene.
-¿Tan poco? Pensaba que te quedabas el verano entero.
-Qué va. Sólo una semana y poco más.
Me di la vuelta. Tendría que dejarle aquí. Sólo nos conocíamos hace dos días, pero, es que será horrible si...me voy, porque le seguiré viendo durante esta semana más, pero luego no, no le volveré a ver.
Elsa me prestó sus romanas marrones.
Y así es como me vestí.
En la maleta, tenía un bolsito marrón,( a juego con la tira finita, y las sandalias) en el que metí el móvil, el ipod, los auriculares, y la cartera.
-¡Estas preciosa hija mía!-dijo sonriendo.
Yo me reí.
-Muchas gracias, y gracias por ayudarme con la ropa.
-De nada mujer. Venga, vámonos ya que nos están esperando.
Y así era. Joel también se había arreglado.Llevaba sus rayban negras, unos vaqueros cortos, una camiseta de los Lakers, y unas old school negras.
Estaba en frente de la puerta. Llegamos hasta él.
-Joel...
-Hola Sara.
-Bueno parejita, yo os dejo, luego nos vemos en la plaza. Besitooos.-Dijo Elsa con una sonrisa picarona, mientras se iba.
Nos sonrojamos.
-Estás muy guapo.
-Muchas gracias. Yo te diría lo mismo.
Me reí.
-Gracias.
Cogió mi mano.
Noelia estaba allí, con los demás, tan normal, tan feliz, como si no hubiera pasado nada ayer.
Elsa les estaba contando porqué no iba con ellos, mientras yo cerraba la puerta de casa.
Nos miraron todos a la vez. Noelia también, y la sonrisa que tenía, se le desvaneció completamente en cuanto nos vio, las chicas se dieron cuenta.
-Son así de cotillas, no te preocupes.
Le miré.
-Está bien.
Y dejé de mirarles, y me concentré especialmente en él.
Seguíamos dados de la mano, un momento que me encantó. Sus dedos estaban entrelazados con los míos, y eso me gustaba.
-¿A dónde vamos a ir?
-Igual no te gusta el sitio, pero te voy a llevar igualmente.
Nos reímos los dos.
-Fijo que me gusta.
Seguimos caminando. Más y más, hasta que nos paramos un momento.
-¿Me permites? Estamos llegando ya.-Sacó un pañuelo de su bolsillo.
-Claro.
Soltó mi mano, y me di la vuelta. Lo colocó suavemente sobre mis ojos, y lo ató. En cuanto terminó volvió a cogerme la mano.
-Ahora confía en mí.
-Empecé a hacerlo cuando te conocí.
Sonrió.
-Eso me hace feliz.
Todo estaba oscuro, y no sabía a dónde nos dirigíamos, pensaba todo el rato que me iba a chocar contra algo, pero no fue así, ya que le cogí del brazo, y no le solté hasta que llegamos.
Entramos a un local. Seguía con los ojos tapados aún.
-Ven, siéntate.
-¿Dónde?-dije desesperádamente.
Se empezó a reír.
-Aquí boba, encima del cojín.
Me ayudó a sentarme, porque sino, me iba a caer.
Se agachó, se puso en frente de mí.
-¿Joel?
-Estoy aquí.
Le toqué la cara para comprobarlo.
Se acercó, y me besó. Mis brazos automáticamente, pasaron alrededor de su cuello.
Se cayó encima de mí, apoyando las manos en el suelo. Paró.
-Soñé contigo esta noche.
Seguía encima de mí.
-¿Qué soñaste?
-Soñé lo que acaba de pasar ahora.
-Lo dices como si fuera algo malo...
-No cielo, en absoluto.
-Entonces, ¿por qué lo dices de esa manera?
-Pues porque quiero que todo sea perfecto.
-La perfección no existe.
-Cierto. Déjame intentarlo otra vez.
Nos incorporamos para sentarnos. Seguía con el pañuelo sobre los ojos.
-¿Quieres que haga algo...?
-Quiero que veas el mundo donde me muevo. Tócame con tus manos.
Buscaba su rostro. Lo hallé. Toqué sus cejas rubias junto con su frente, sus pómulos, sus labios rosados...
Mis manos bajaron hasta su cuello. Lo besé. Y lo seguí besando sin ningún motivo, o con todos los motivos del mundo.
Apartó mis manos, así que no seguí besándole.
Se acercó a mi, y besó mi cuello. Despacito, con cuidado.
Me quedé con ganas de más, pero se fue, ¿a dónde? pues ni idea, la verdad.
Oía música de lejos, y sus pasos acercándose.
-Suelo venir aquí a relajarme.
-Te diría que me encanta, pero aún no lo he visto.
-No hace falta, imagínatelo. ¿Me prometes que no te vas a quitar el pañuelo estando aquí? Quiero que, que...
-No me lo quitaré, cari.
Nos tumbamos en el suelo, el uno cerca del otro, cogidos de las manos.
-Me gusta esta canción.
Se rió.
-A mi también.
Sonaba John Mayer - Assassin.
Apoyé mi cabeza en su pecho.
-¿Hasta cuando te quedas aquí?
-Hasta el sábado que viene.
-¿Tan poco? Pensaba que te quedabas el verano entero.
-Qué va. Sólo una semana y poco más.
Me di la vuelta. Tendría que dejarle aquí. Sólo nos conocíamos hace dos días, pero, es que será horrible si...me voy, porque le seguiré viendo durante esta semana más, pero luego no, no le volveré a ver.
