Los padres de Elsa madrugaron para ir a hacer la compra, mientras
nosotras seguíamos durmiendo.
Cuando nos despertamos, preparamos el desayuno, y nos fuimos a
desayunar a la terraza.
-¿Después vamos a la piscina?
-Me parece bien.
Concentré mi mirada en el nesquick.
-él sólo se baña a la noche, por el Sol, y eso.
-Me imaginaba.
Sonrió pícara.
-¡No llevas ni un día y estás pilladísima!
-¡Exagerada!
-Ya, claro.
Le saqué burla.
Terminamos de desayunar, y subimos a ponernos el bikini. Nos recogimos
el pelo en una coleta, y cogimos las toallas.
Bajamos lo más rápido que pudimos rumbo a la piscina.
Elsa se paró delante de su puerta.
-Entra y salúdale. Le encantará.
-Tú lo que quieres hacer es perderme de vista.
Sonrió.
-Aparte… venga, luego vienes, te espero allí.
Otra vez salió corriendo, y yo ahí estaba, inmóvil otra vez,
delante de su puerta, con el corazón a mil.
Entré en la terraza, y toqué la puerta de cristal.
Tock, tock.
No contestaron.
Otra vez.
Tock tock.
Apareció una niña de unos ocho años, vestida muy mona con un
vestidito naranjita.
-¿Tú eres Sara?
-Esto…sí.
-¿La amiga de Elsa?
-Sí.
-¿La novia de mi hermano?
-S… ¡No!
Se rió de una forma extraña, en plan: ji ji ji. Daba miedo.
Me acerqué a su pequeña carita.
-¿Por qué? ¿Te ha dicho algo?
-Ayer os espié.-dijo susurrando- ¡Ya llamo a mi hermano!
-Eso no está bien…-dije avergonzada, creo que no me oyó, ya que salió corriendo.
Apareció Joel, con unas rayban negras muy oscuras.
-Hola Sara.
-Ho…la Joel, ¿Cómo estás?
-Bien, tenía ganas de verte, bueno aunque es un poco difícil.- se
rió con esa risa tan suya, tan bonita, tan diferente a las demás.-Y, ¿tú?
Se me subieron los colores.
-Yo estoy bien, muy bien.
Nos tumbamos en las hamacas otra vez. él en la quedaba la sombra, y
yo en la del Sol.
-¿Lo dijiste de verdad?
Abrí los ojos, y le miré.
-¿El qué?
-Lo que dijiste antes de irte.
-Sí.-dije sonriendo.
-Me gustó.
(Suspiro de enamorada *exageración* xD )
-A mí también lo que tú me dijiste.
-Fue lo que sentí.
Aaaiiisss. ¡No sabía qué hacer! ¡Me iba a dar un vuelco el corazón!
-y… ¿Lo sigues sintiendo?
-Sí.
Se sentó en la hamaca mirando hacia mí.
Extendí mis manos. Él las cogió.
Tocó cada dedo, cada uña, de mis manos, de una forma tan… delicada…
También tocó el centro de mis manos.
-Me gustan.
-Son manos normales.
-No, tienen algo en especial.
Me reí.
Oímos pasos de alguien que venía corriendo.
Era Elsa, y además no estaba sola, había dos chicos a su lado.
Se asomaron a la puerta blanca de la terraza.
-Es Elsa.-susurré.
Asintió.
-¡Hola Joel! ¿Qué tal?
-Muy bien Elsa, gracias.
-¿Te importa que te robe a Sara?
-En absoluto, toda tuya.
Los dos chicos me miraban, mientras que yo miraba a Joel con la
boca abierta, como si me estuviera vendiendo.
Nos levantamos de las hamacas.
-¿Te importa que te abrace?-le susurré.
-Me encantaría que lo hicieras.
Eso hice, le abracé, y él besó mi mejilla. Se enrojecieron las dos.
Salí de su terraza.
Elsa me presentó a sus dos amigos, los cuales no me cayeron bien,
por alguna extraña razón.
Me presentó a más gente, a las chicas con las que estuvo hablando
ayer. Éstas sí que me cayeron bien, es más, estuvimos haciendo el tonto en la
piscina, y corriendo alrededor de ella sin ningún motivo.
Después nos tumbamos en las toallas para tomar el Sol mientras
pensaba en Joel.
Elsa me volvió a preguntar qué había pasado esta vez, y se lo
conté.
Cuando terminé…
-A Joel no le vas a gustar nunca.-dijo Noelia.
Levanté la cabeza para verle, la expresión de mi caraba había
cambiado.
-Porque tú lo digas envidiosa.
-Yo no sé qué te has creído. Vienes aquí ayer, y ya te crees que le
has conseguido.
-¿Perdona? No te subas a la parra niñata, que eres una creída.- Me levanté
de la toalla con los ojos llorosos y me fui corriendo de allí.
-Noelia, vete un poquito a la mierda, ¿eh?-comenzó a decir Elsa,
justo cuando me fui.- Que eres una celosa. Como a Joel no le gustas, y no le
puedes tener, ¿tampoco nadie? Venga, anda, no te chutes.
La gente se empezó a reír de Noelia, menos los dos chicos de antes
que me había presentado Elsa. Ésta se fue detrás de mí, mientras que la mala
malísima (xD) se fue a su casa avergonzada.
No sé por qué, pero lloré. Creí que me había defendido bien, pero aun
así sus palabras fueron como puñales a mi corazón, uno tras otro.
