Suena una canción demasiado tranquila. Es perfecta.
Triste. Con lágrimas en los ojos. Deprimida. Con ojeras.
No tengo ganas de hacer nada. Sólo quiero cerrar los ojos, y tumbarme en
la cama.
Sueños, pesadillas. Sólo quiero tener la mente en blanco. Por favor, sólo
unos segundos.
Me voy a ir. Lo he decidido. Han pasado cuatro años. He esperado
demasiado. Estaba decidido, pero no sabía cuando hacerlo.
Sólo quiero viajar. Nada más. Me quedo quieta. Pensativa. Sólo puedo hacer
un viaje.
Cojo el dinero suficiente, y una mochila que ya tenía preparada.
Salgo de casa. Sin mirar atrás. Ahora no quiero pensar. Sólo quiero hacer
un viaje. El viaje que había esperado hacer hace cuatro años.
Voy a la ventanilla, y pido mi billete. Espero al autobús. Ya está aquí.
Viene con retraso, pero no importa.
Subo mirando el asiento que me ha tocado. Vaya, segunda fila. Me siento en
el asiento de la ventanilla. En mi ipod pongo la canción de Adele – Set fire to
the rain.
En la mochila busco las cartas. Están todas. Siempre las he guardado. Abro el sobre de la primera. De la primera
hace cuatro años, y me sumerjo en el aroma que desprende nada más abrirla .
