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sábado, 23 de abril de 2011

Encuentro.

Salí de casa cabreada, me había enfadado con mis hermanos, así que salí a pasear por la calle. Quería perderme por unos instantes, porque no los soporto, siempre están igual, siempre me critican y se ríen de mí; de cómo visto, de la música que escucho... En fin, así serán siempre.
Mientras paseaba, las luces de las farolas se empezaban a encender. Empezaba a hacer un poco de frío y estaba con una camiseta de tirantes de color negra de la marca Macbeth, con unos pantalones vaqueros cortos, mis converse negras y con un cinturón de pinchos, pero no me importaba así que seguí caminando.
Entré a una cafetería y pedí una Coca-Cola, la pagué y después me fui con ésta, al puente, y desde allí veía cómo el agua del río bajaba rápidamente por las rocas...mientras daba pequeños sorbos a la Coca-Cola.
La luz de la Luna iluminaba mi rostro; los ojos de color miel, los labios carnosos y definidos, mi pelo castaño claro, largo y suelto.
Levanté la cabeza, y vi una silueta, que cada vez se acercaba más a donde yo estaba. La luna, es la única que me dejaba verle. Era un tipo alto y delgado, tenía el pelo negro, un poco largo y los ojos azules. Vestía bastante bien; lucía unas vans de color negras, unas bermudas simples y una camiseta de la marca famous star and straps negra y blanca. Andaba normal, trnaquilo, seguro de sí mismo.
Llevaba consigo, un refresco, y se dirigía hacia mí.


-Hola, ¿te puedo acompañar? Te he visto antes en la cafetería…y me has impresionado, mucho.
-Mmm, eeh… Hola…- Dije un poco entre cortada, él sí que me ha impresionado, qué descarado.- Sí…claro…acompáñame,sólo estaba pensando.
-Así que te he impresionado. ¿En qué?- Qué vergüenza…
-Pues… en que me pareces muy guapa, tus ojos…son muy bonitos.
-Vaya, y eso que sólo me has visto en la cafetería unos minutos. Si te vas a quedar aquí conmigo, por lo menos dime tu nombre, ¿Cómo te llamas?
-Ya- Se ríe.- Yo, me llamo Daniel, Dani para los amigos.-Sonríe- ¿Y tú cómo te llamas?
-Me llamo Paula, encantada.-Nos damos dos besos.
-Igualmente Paula. Bueno, y qué hace una chica como tú, sola en la calle, pensando…- Vuelve a sonreír.
-Nada, he salido a dar una vuelta, a despejarme un poco, que lo necesitaba.-Miro hacia el río, y luego vuelvo a mirarle-¿Y tú, que hacías en la cafetería?
-Guao.  Pues estaba esperando a una persona, me aburría, y entonces es cuando te vi y salí a buscarte.
-¿Para qué me buscaste?
-No sé, pareces diferente, no eres como todas las niñas, que aparentan ser mayores. Tú más bien, pareces natural.
-Guao -Le imito.- Pues sí, soy diferente, no me gusta ser como el resto de esas niñas, que sólo parecen unas busconas. Soy normal, una chica simple. Soy guapa por naturaleza, no necesito maquillarme.
Se ríen y así es como pasan las horas, charla y risas, pero cada vez hace más frío, y Paula se acerca más a Daniel.
Se hace tarde y sólo se dan cuenta cuando ésta mira el móvil.

-Dani, ya siento cortarte, pero es muy tarde y me tengo que ir, en casa estarán preocupados por mí. Me lo he pasado muy bien hablando contigo, espero repetirlo otra vez.
-Vale, vale. Pero, ¿Cuándo será esa vez?
-Mmm no sé, déjame tu móvil y te doy mi número, y tú haces lo mismo con el mío.
-Ok.
Después de unos cinco minutos…
-Bueno, ya me voy, enserio, me lo he pasado muy bien.
-Yo también. –Vuelve a sonreír, me gusta su sonrisa, y yo, también sonrío.-Entonces, ya te llamaré.
-¡Cuando quieras!- Y otra sonrisa.
Terminamos de despedirnos y nos volvemos a dar dos besos.
Llegué a casa, fui a la nevera, y me cogí un zumo. Subí las escaleras, y me encerré en mi cuarto, era un poco tarde, pero me apetecía escuchar música. Así que encendí el portátil y puse Blink 182, mi grupo favorito, son geniales.
Subí el volumen, y me tumbé en la cama. Intenté pensar, pero no podía, porque sólo pensaba en Dani, es un chico tan raro...pero es...¿guai? Mmm, es un poco misterioso, pero me gustaría conocerle más, va, si eso mañana le llamo y ya está.
Empecé a cerrar los ojos, hasta que al final conseguí dormir. Sueño con Daniel.

Oigo un ruido, es el timbre, y lleva sonando unos cuantos minutos, no habrá nadie en casa. Encima, me tengo que levantar yo, a abrir la puerta... ¡Joe, con lo bien que se está en la cama!
Bajo las escaleras rápidamente, y abro la puerta, pero la vuelvo a cerrar otra vez.
-¿Paula?
-¡Siií Daniel, un momento!- Me empiezo a poner nerviosa, tengo unos pelos de loca...Joe, porqué no me habrá avisado. Corro hacia el baño, me miro en el espejo, y sí, tengo unos pelos...me peino rápidamente, me echo agua en la cara, y voy otra vez hacia la puerta, la abro.

-Em, hola, justo me has pillado…ejem.
-Resumiendo, te he despertado. Perdona, no sabía que todavía estabas durmiendo, debería a verte llamado, pero quería darte una sorpresa, lo siento, culpa mía.
-No pasa nada, tranquilo. Pero, entra, no te quedes en la puerta.
-Gracias- Y sonríe.
-Ven a la cocina, ¿Has desayunado?
-No, la verdad es que no…pero he traido churros, ¿Te gustan verdad?
-Sí, claro -Sonrío.- ¿Quieres que te haga un zumo de naranja?
-Me encantaría, pero déjame que te ayude.
Después de preparar los zumos, y…el café, nos sentamos a la mesa a desayunar.
-Me ha hecho muchísima ilusión que vinieras.- Digo mordiendo un churro.- Pero, la próxima vez, avísame porfa.
-Ya, lo siento, la próxima vez, te llamo antes.- Y sonríe.



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